Sergio Alonso – In Memoriam, por Nicolás Villalobos de Paz

Para los que sentimos el orgullo de haber sido amigos de Sergio, ayer fué un día triste porque, después de una larga enfermedad, que sobrellevó con admirable valentía,  entereza y serenidad, Sergio pasó de esta vida a “otra”, que, para los creyentes representa la plena y definitiva, en la que se colman todos nuestros íntimos y profundos anhelos de felicidad e infinitud.

Conocí a Sergio allá por los primeros años setenta del siglo pasado y desde un principio me percaté de  su extraordinaria personalidad, llena de las mejores virtudes de humanidad, bonhomía, reciedumbre de carácter, inagotable iniciativa emprendedora y sana ambición.

Potenció de forma considerable la empresa que heredó de su padre, situándola  en un lugar puntero dentro del tejido empresarial canario y asumiendo valientemente  el difícil reto de su internacionalización.

Hombre de profundas convicciones liberales, en lo político y en lo económico, defensor a ultranza de la economía de mercado y libre empresa, se implicó sin reserva en la defensa y promoción de los intereses generales de nuestras islas, sin rehuir en ningún momento las incomodidades e incomprensiones que pudieran provenir de las instancias  de poder político y administrativo.

Tuvo Sergio en vida la enorme satisfacción de verse rodeado de una familia que le adoraba y de muchísimos amigos que le querían, así como de un merecido reconocimiento público por su ejemplar trayectoria personal, social, política y empresarial.

Sergio, que nos sirva de consuelo por la dolorosa pérdida de hoy, el convencimiento que nos anima a muchos de tus familiares y amigos, de que en algún momento nos volveremos a ver. Hasta siempre.

Nicolás Villalobos de Paiz.


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