José Mari Ponce: “Mucho más de lo que me podía imaginar”…

Me había confesado -semanas atrás- que tenía muchas ganas de volver a Asturias…

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El 4º Salón del Automóvil de Competición contaba como invitado especial para esta edición 2016 con toda una leyenda viva del automovilismo grancanario y nacional como JOSE MARI PONCE ANGUITA, Campeón de España de Rallyes 1991 y que tras 42 años en activo, volverá en los próximos días a competir en la primera cita de esta temporada, el Rallye Islas Canarias-El Corte Inglés, que cumple su cuadragésima edición que también es la primera cita del ERC, antiguo Campeonato de Europa de la especialidad.

Fue a media mañana del pasado sábado 27 de Febrero cuando tuvimos oportunidad de reencontrarnos y darnos el primer abrazo. Como es norma y costumbre en él, sin ruidos, sin aspavientos, con total educación y discreción, Jose Mari se acercó hasta el stand de LA CHALGA PRO en el que yo ultimaba la colocación (para su posible venta), de los más de 400 DVDs con los que acudíamos al evento. A su lado, su esposa MARIBEL FERNÁNDEZ a la que no había visto en muchos años…cuando de repente, me vinieron a la cabeza todo un cúmulo de recuerdos que me han acompañado desde aquél ya lejano 1989 en que conocí al gran piloto del BMW M3 E30… y ¡¡¡24 coches más!!!.

Se inauguró el Salón y la afición del Principado de Asturias y el público en general empezaron a ‘alucinar’ con el exquisito fair-play del matrimonio grancanario dispuesto en todo momento a satisfacer las exigencias y peticiones de todos ellos.

Pese al itinerario agotador y sin pausa…ni un mal gesto ni una sola mala cara. Atentos y pendientes de todo. Abrazos, sonrisas, firmas y más firmas de autógrafos sobre cualquier recuerdo, detalle o “superficie” como en el caso del aficionado que se presentó ante “El Maestro” con los restos de la maltrecha “rejilla” del BMW en el tramo final del Rallye Príncipe de Asturias disputado el 8 de Septiembre de 1991 que tuvo aquél triste y peligroso final cuando el Lancia Delta pilotado por Pedro Diego –saltándose todos los reglamentos- no daba opción alguna de adelantamiento al campeón grancanario que, a la postre, resultó ser el vencedor de la prueba.

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El propio piloto se quedaba perplejo de sólo pensar que “alguien” en Asturias hubiera conservado durante un cuarto de siglo, colgados en la pared de su habitación, aquellos restos de rejilla que le mostraban en Avilés para que los firmase con un rotulador veinticinco años después.

Fotos, “selphies”, tertulia con otro gran ilustre como su amigo BERNARDO CARDÍN (Lancia 037 Rally “El Gaitero”), entrevistas para televisión, prensa escrita y radio… Agotador. Agotador para los aficionados y agotador para JOSE MARI PONCE y su esposa que estuvieron de pie todo el sábado y el domingo…

Como buen político que fue, el campeón sabía muy bien a lo que había venido a Asturias y era plenamente consciente de la tremenda “Agenda” que le esperaba a lo largo de cinco días en la verde tierra de la madre de su esposa Maribel.

Tras dos días de intensa lluvia y actividad frenética, el lunes 29 amaneció con sol y fue a partir de ese instante cuando tuve el honor y privilegio de ofrecer al matrimonio nuestra casa y nuestra productora de video-rallyes para que se “recuperasen” de la paliza avilesina. El honor, placer y privilegio de poder estar con ellos en la ‘distancia corta’, descubrir su enorme personalidad y carisma o, simplemente, tener la suerte de poder compartir con ellos y en privado tantas horas, es todo un lujo del que no puede presumir todo el mundo. Para mí, algo que jamás de los jamases nunca podré olvidar y máxime, al escuchar sus sensatas y argumentadas frases y palabras. El deportista grancanario es mucho más de lo que me podía imaginar y brevemente se lo resumo a quien lea esto.

Creo que, a diferencia de todos, de los cientos de pilotos de rallyes que conozco, JOSE MARI PONCE es incapaz de mentir. Es más, creo que no sabe ni sabrá por más que se esfuerce. Tal vez por ello, algún “avispado” ha sido capaz de utilizarle y aprovecharse de él y su popularidad eterna. A JOSE MARI le quiere todo el mundo. Toda la buena gente de las carreras e incluso, me atrevería a decir que también muchos de sus rivales, contrincantes y adversarios.

Da un valor tremendo a la seriedad. A la profesionalidad. Al trabajo bien hecho aunque a veces el resultado no sea el esperado. Si es así, la procesión irá por dentro pero jamás mostrará una mala cara o negará una sonrisa a los aficionados de cualquier rincón de España.

Es un hombre tremendamente sensible y cariñoso con todos. Educado. Siempre correcto. Un deportista íntegro que se sintió contrariado cuando BERNARDO CARDÍN manifestó públicamente en la tertulia que “todos los pilotos llevan o han llevado trampas en sus vehículos”. Por alusiones, el grancanario saltó y mostró su baraja: “Si eso ha pasado en alguno de mis coches, a mi no me consta y lo digo así de rotundamente”.

Los dos días de estancia por la zona de Villaviciosa me sirvieron para ratificar plenamente cuanto yo creía. La gente le quiere y cae bien en cualquier foro o lugar. En las instalaciones de Sidra “El Gaitero”, en el Restaurante “Carlos V” de Tazones, en el “Delarce” de la Villa o en el Hotel Alavera de San Martín del Mar.

Tremendamente puntual (siempre llega por delante). Detallista. Honesto y nada rencoroso… Es una persona buena que, llegado el momento, prefiere “pasar página” y apechugar él con la tristeza aunque suya no fuese la culpa.

Es un hombre familiar. Enamorado de su mujer. De su hijos y sus nietas Alba y Martina a las que tenía que llevar un regalo –sí o sí- aunque perdiese el avión…

JOSÉ MARI PONCE es muy amigo de sus amigos y los defiende a ultranza. Casi, como MARIBEL, sus copilotos forman parte de su vida a lo igual que Batista y todos sus mecánicos. Cree en el trabajo en equipo. En la unión. En tirar todos del carro y en la misma dirección.

Un hombre sensible que me contaba como un niño ilusionado y feliz sus recuerdos de Tenerife, La Palma y el último Rallye Maspalomas en el que su esposa volvió a sentarse a la derecha como en los comienzos de su carrera deportiva. Las lágrimas de alegría al ver a toda una isla aplaudiéndoles y cantando el “pío,pío”…

Pero, también y con toda sinceridad, algunos otros momentos de peor recuerdo como el fortísimo accidente que sufrió con MARIBEL en el BMW 635 que –gracias a Dios- tenía “mucho morro” y eso les libró de algo que podía haber sido muy serio… De sus cuatro “vuelcos” o el siniestro total del Peugeot 306 Maxi de la Griffone, por cierto, “el coche más fácil de pilotar y con unas prestaciones espectaculares”… y de su desencanto “político” después de haber entregado una docena de años de su vida trabajando por una buena causa y confiando en amigos y personas que –incluso- han llegado a un ministerio del Gobierno de la nación.

Podría estar escribiendo horas y horas de este auténtico gentleman de las carreras y de la vida. Un ser casi irrepetible que sigue creyendo en los seres humanos, en las personas, en el deporte limpio y en esta bendita locura que se llama automovilismo deportivo. Ahora, con casi 61 años, me ha confesado que él es así y lo seguirá siendo. No piensa cambiar.

Yo les juro que no quiero que cambie nunca jamás.

Te queremos todos, JOSE MARI PONCE.

Luis Rivaya. Marzo, 2016.

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CITAS MEDIODÍA Éric Camilli (5º) dijo: «Esta mañana ha sido muy bueno para nosotros, y estamos muy, muy feliz. Hemos tenido un montón de confianza