Gama Cupra: Veinte años de deportividad, emoción y prestaciones

En 1996 y tras adjudicarse el Campeonato del Mundo de Rallyes en la categoría 2 Litros con el Ibiza Kit Car, SEAT decidió implicarse todavía más con uno de los rasgos más característicos de su ADN: la pasión por la competición.

Cupra

Fruto de esa pasión, nació el concepto CUPRA. Se trataba de una iniciativa revolucionaria: poder proporcionar a los clientes un coche de calle con las prestaciones de un auténtico deportivo. De ahí su denominación, que integraba en una sola palabra dos conceptos como Copa (Cup) y Competición (Racing). Desde ese momento, los modelos CUPRA se han convertido en el mejor ejemplo del espíritu deportivo que siempre ha caracterizado a SEAT.
En 2016, coincidiendo con el lanzamiento del nuevo León CUPRA 290, este compromiso cumple veinte años. Y lo hace en su mejor momento. Las nuevas aportaciones a la familia CUPRA, como el Ibiza CUPRA 1.8 TSI 192 CV en 2015, han sido fieles a las principales señas de identidad CUPRA: comportamiento dinámico, máximas prestaciones, diseño atractivo y, por encima de todo, un marcado acento deportivo
El concepto CUPRA se ha convertido, en palabras de Luca de Meo, presidente de SEAT S.A., “en sinónimo de espíritu deportivo, algo que forma parte de la identidad de nuestra empresa. Cuando está al volante de un CUPRA, el cliente sabe perfectamente que dispone de un vehículo con las máximas prestaciones. Los coches que han sido la bandera de este concepto a lo largo de estos años son la mejor prueba de que SEAT ha sabido mantenerse fiel a este compromiso, y de que la apuesta por el mismo continuará en el futuro”.
Para Matthias Rabe, vicepresidente de I+D de SEAT, “la versión CUPRA es el modelo estrella de nuestra compañía, un verdadero icono, y la máxima expresión de los valores que nos han acompañado desde nuestros inicios: la emoción y el rendimiento, el diseño y el confort. Somos fieles a estos valores desde hace veinte años, y creemos que CUPRA aporta a nuestra marca una visibilidad y unos resultados que, sin duda, nos hacen especialmente atractivos para clientes de todo el mundo.” 

El Ibiza Kit Car, un sólido comienzo

La primera generación CUPRA se hizo realidad en 1996. Un año antes, el Ibiza 1.8 grupo A había conseguido unos resultados esperanzadores en el mundial de rallyes. Eso animó a que SEAT, siguiendo la tradición competitiva que tantos éxitos le había proporcionado desde los años setenta, desarrollara un modelo revolucionario: el Ibiza Kit Car. Equipado con un motor 2.0 que alcanzaba los 250 CV, sorprendió al resto de equipos del mundial por sus prestaciones y por un motor fiable, que respondía a la perfección tanto en pruebas de asfalto como de tierra. El equipo SEAT Sport compitió en ocho pruebas y, después de conseguir una victoria (Portugal) y seis podios, se proclamó campeón de la categoría de 2 Litros. Fue el primer título mundial para una marca española, un hito en la historia del automovilismo nacional.

La importancia y la ambición del proyecto que SEAT había puesto en marcha no terminaron en las carreras. De forma paralela al desarrollo del Ibiza Kit Car, SEAT Sport estuvo trabajando durante meses en su “hermano gemelo” de calle, el Ibiza 2.0 de 150 CV, el primero en llevar la letras CUPRA en la carrocería. La idea de llevar las prestaciones y la experiencia de la competición a un coche salido de la línea de montaje tuvo una gran acogida. El Ibiza, lanzado en 1984, se había convertido en un verdadero icono social en España, retomando el legado del legendario SEAT 600. El Ibiza había conectado de forma especial con los conductores jóvenes y se había convertido en el coche más deseado. SEAT decidió apostar por ese potencial.

Ese público joven, o simplemente amante de la conducción deportiva, quedó maravillado por las prestaciones del Ibiza 2.0. Aceleraba de 0 a 100 km/h en 8,3 segundos, con una punta de velocidad máxima de 216 kilómetros por ahora. Era un coche seguro, y muy fiable en cualquier circunstancia. Jaime Puig, director de SEAT Sport y vinculado prácticamente desde sus inicios con el proyecto CUPRA, asegura que “el primer CUPRA iba dirigido a un público ansioso por disponer de un coche de máximas prestaciones, que respondiera con la potencia y el agarre de un deportivo en todas las situaciones. Para ello contamos con una buena base, el Ibiza primero y el León después. Eso nos ha permitido a lo largo de estos veinte años que en cada lanzamiento hayamos podido sorprender a nuestros clientes”.

Apuesta por la alta tecnología

El éxito de los modelos CUPRA se ha debido a la apuesta constante por la perfección y por el desarrollo e implementación de la tecnología más avanzada para potenciar las prestaciones de los coches. En este sentido, el trabajo realizado de forma conjunta y coordinada de los equipos de SEAT Sport y Centro Técnico de la marca española, permitió grandes logros. El año 2000, SEAT lanzó al mercado la segunda versión del Ibiza CUPRA, equipado con un potente motor 1.8 20VT de 156 CV, que recogía la nueva imagen del Ibiza. Además, equipaba un sistema pionero en un vehículo de su clase: el ESP (control electrónico de estabilidad).

Ese mismo año, el SEAT León se sumó a la familia CUPRA. Lo hizo montando un motor 2.8 V6 de tracción total que rompió la barrera de los 200 CV de potencia en un modelo de serie. Estos logros situaban a los modelos CUPRA en una clara posición de ventaja respecto a sus más directos rivales.

La apuesta por el concepto CUPRA se trasladó a otros modelos de SEAT. Ese mismo año, se presentó en sociedad el Córdoba CUPRA 1.8 20VT de 156 CV. Se trataba de una ambiciosa apuesta para poner en manos de los clientes una versión de calle del SEAT Córdoba WRC, que había disputado durante tres años la máxima categoría del Campeonato del Mundo de Rallyes.

SEAT cerró el año 2000 sorprendiendo a la prensa internacional especializada con la presentación, en el Salón de Birmingham (Reino Unido), del Ibiza Cupra R 1.8 20VT 180 CV. Fue el primero en ganarse la letra R en su apellido, lo que demostraba su inequívoca pureza de sangre en cuanto a coche de prestaciones plenamente deportivas. Se construyeron tan solo 200 unidades y marcó el camino a la hora de apostar por la fabricación de series limitadas de coches especiales.

Otra versión especial fue el León Cupra R, que llegó al mercado en el año 2002, el primer León preparado por SEAT Sport. La división deportiva de la marca española realizó un trabajo muy importante en busca de una mayor eficacia. Su motor 1.8 20VT de 210 CV garantizaba un comportamiento excepcional en cualquier situación. Ya en 2003, llegaría una segunda evolución con mayor potencia: 225 CV.

Un proyecto transversal

A partir de 2006, los modelos CUPRA quedaron integrados bajo la dirección del Centro Técnico, pasando SEAT Sport a gestionar todo lo relacionado con los vehículos destinados a la competición, ya que en 2002 SEAT había regresado a los circuitos con la organización de la Supercopa SEAT León.

El desarrollo de un modelo CUPRA supone un proyecto transversal que abarca a todos los departamentos de SEAT. Cada área funciona como un perfecto mecanismo de relojería que permite poner en práctica la idea original: conseguir de un modelo de serie un rendimiento excepcional con prestaciones de un modelo de competición.

Las continuas aportaciones de la familia CUPRA han sido siempre muy bien recibidas por la crítica especializada, tanto española como europea. Han destacado las constantes aportaciones tecnológicas, las mejoras en las sensaciones en la conducción o logros como el fantástico motor diesel del Ibiza CUPRA 1.9 TDI 160 CV del año 2004.

El récord de Nürburgring

El concepto CUPRA consiguió la mayor repercusión en sus veinte años con un logro histórico: el 18 de octubre de 2014, el León CUPRA Performance Pack, conducido por el piloto de SEAT Jordi Gené, batió el récord de un coche de producción con tracción delantera en el legendario circuito alemán de Nürburgring.

El tiempo final (7 minutos, 58 segundos y 44 décimas) premió el trabajo de un equipo de hasta quince personas, entre mecánicos, ingenieros y personal de asistencia. Se cuidó hasta el último detalle, por ejemplo para eliminar todo el peso innecesario sin que ello afectara a la estabilidad de un coche que alcanzó, en la recta de Tiergarten, los 242 kilómetros/hora. Se trataba de un auténtico coche de producción, equipado con el motor 2.0 TSI de serie del León CUPRA 280, mejorado en aspectos como el sistema de frenado de alto rendimiento Brembo, las llantas de aleación ligera de 19 pulgadas de diseño exclusivo o los neumáticos de altas prestaciones Michelin Pilot Sport Cup 2.

La prensa europea recibió la noticia del récord del León CUPRA en Nürburgring con una mezcla de sorpresa y de admiración. SEAT se había ganado de pleno derecho el respeto de todos los amantes de la conducción deportiva. Pero la historia de SEAT y el concepto CUPRA se sigue escribiendo cada día. En 2015, un León ST CUPRA, de nuevo con Jordi Gené al volante, superó el tiempo de su “hermano mayor” en Nürburgring: 7 minutos, 58 segundos y 12 décimas. SEAT ponía al alcance de sus clientes el coche familiar de serie más rápido del mercado.

A pesar de sus veinte años de logros técnicos y deportivos, el concepto CUPRA dista mucho de ser solo historia. El lanzamiento en 2016 de un coche de prestaciones tan excepcionales como el León CUPRA 290 demuestra que sigue más vivo que nunca.

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