Con el corazón roto en mil pedazos de por vida, pero lleno de gratitud, escribimos estas palabras, letras y comentario.

Agradecemos profundamente cada mensaje, cada llamada, cada palabra, cada letra, cada escrito, cada abrazo y cada una de todas y cada una de las muestras de cariño que hemos recibido en estos casi diecisiete años y en todos los días tan difíciles, tan complicados y tan delicados de llevar y de sobrellevar qué nos ha tocado vivir en carnes propias.
A DIOS GRACIAS nos han hecho sentir más arropados y más acompañados e incluso en los peores y malos momentos nos han sostenido.
Sin dudas, nuestra Vieja Sabía fue, es y siempre serán, amor puro, bondad, generosidad, sencillez, humildad, naturalidad cómo la vida misma, ternura, alegría, luz propia sin apagar nunca la luz de nadie… Un increíble gran regalo qué nuestra propia vida nos dio e incluso más divino y más inmenso que él mismo mundo donde nacimos, vivimos, crecimos y moriremos más pronto que tarde.
Antes, ahora y siempre, aunque el dolor no cesa si no todo lo contrario, ojalá ese a quién tanto amaba y tanto quería la tenga en el altar más grande y que la haya recibido con sus brazos abiertos con el mismo amor y cariño que ella sentía por él.
No sabemos si existen o no un ángel de la guarda. Lo que si sabemos es que te llevaste todo el amor, la alegría y toda la luz que más brillaba en tu casa y dejaste un vacío imposible de llenar con nada ni con nadie. Porqué tú eras única en tu especie. Vivirás hasta que nuestro cuerpo aguante en nuestros corazones, en nuestra memoria y en todo y cada uno de todos los gestos de amor, pasión y locura cuerda y sana que todo lo cura indescriptible que demos a cada paso que damos y por donde quiera que vaya la mejor revista del mundo.
Nos hiciste ver donde verdaderamente hay que centrarnos, concentrarnos, enfocarnos y es la prioridad número uno más importante de todas. Cómo tú sola hacías, sin dudas la familia y tanto querías que hiciésemos. Aunque después de tú partida Vieja Sabía todo se rompió en mil pedazos y sin ti nada es igual ni parecido.
Nos ayuda tu legado, tu memoria, y todos y cada uno de tus recuerdos. Allí donde estés, tu cuerpo, corazón y alma descansan eternamente y sigues brillando como tú sola sabias hacer y desde ese estupendo y maravilloso lugar sagrado que tú tanto nos hablabas, nos seguirás acompañando espiritualmente con tú amor, cariño y ternura infinita.
Gracias de todo corazón, Vieja Sabía, por tanto y por todo. Perdón por tan poco. ¡No te olvidamos!









