El equipo formado por Luis Hernández y Nahum Hernández, con el Datsun cumplieron su objetivo en la XII Subida al Boquerón.

“Salimos de Los Realejos el viernes con precaución por la autopista hacia Valle de Guerra y tanque lleno de gasolina y con muchas ilusiones. Cuando llegamos a Valle de Guerra sobre las tres treinta de la tarde aparcamos y luego entramos en la Plaza. Un poco perdido me dirijo a Julio Martínez quién me acompañó hasta las técnicas para la ropa y seguidamente fui a buscar el coche y con la misma a pasar las verificaciones técnicas. Todo bien, sorprendidos por la seguridad del coche. Salimos hacia el parque cerrado, y llegamos a la finca Viña María, y comenzamos a preparar todo el Catering. Luego el sábado sobre las cinco de la mañana en pie, cargamos todo el catering y con la llegada de los mecánicos sobre la marcha a la estación de servicio, y a desayunar todos juntos”. Sigue…

“Después de terminar, nos vamos hacia Valle de Guerra. Empezamos a bajar la carpa, y a preparar y montar toda asistencia. Luego una vez terminado nos vestíamos con los monos de Auto Laca para ir a buscar el coche para luego subirlo a la asistencia, y toda la afición y el público en general que pasaba mirándonos y uffff… sobre las nueve de la mañana la carrera, nervios, tosiendo, tosiendo, y dejo las gafas en el techo del coche olvidadas. Y en la salida me dice mi hijo Nahum ¿Dónde están tus gafas?. Le comento puestas. Estás loco, tu no las tienes. Ufff verdad. Llamada a Zury Rico él mecánico. Olvídate, no subimos mi hijo Nahum, tú nos ves nada. Zury, nos llama tengo las gafas. Las tenía un señor, me las acerca a la salida. La temperatura del coche a tope. Nahum, no funciona él ventilador, ufff. Vemos a Isaac Hernández de Auto Laca, corre mira los fusibles y levantando previamente el capot, lo solucionamos, fusibles flojos, baja la temperatura y funciona él ventilador. A por la salida, salimos a fondo, llegamos a la rotonda bien, y salimos mejor en la recta a fondo. Tres curvas nos encontramos a María con el Toyota detrás de ellos hasta la meta. Nos pide disculpas, por no apartarse”. Continua…

“Previamente a esto de las ocho menos cuarto de la mañana presionó el móvil y nada, sin pin, ni puff, ni nada. No me acuerdo del pin. Primera manga, full chola y susto en la curva de la herradura, pasados, más nunca. A fondo hasta dentro nooooooooooo, mi hijo y lo rozamos. Meta, miramos el coche, pues nada fue poquito el roce, y luego en la bajada del tramo todo el público aplaudiendo. Muchos conocidos, vamos Luis bien. Segunda manga, Nahum, está la subimos pero con más control ok. Para terminar bien la subida… Salimos bien, a fondo pero frenamos antes en las curvas, con mejor salida reaccionaba muy bien el Datsun. Llegada a meta nos abrazamos y bien. Todos los pilotos y copilotos de la RS nos saludamos y bajamos hacia la entrega de trofeos en la plaza de Valle de Guerra. Resumen, probamos él coche, vimos detalles del vehículo en competición, y una experiencia inolvidable. Se lo recomiendo a muchos aficionados”. Señala Luis Hernández, cariñosamente conocido por Luis El Rana









